Vistas de página en total

jueves, 13 de junio de 2013

30

Llenar un corazón palpitando es muy difícil, es imposible, una tarea que hacemos constantemente pero que jamás llegamos a realizar, es una sensación de impotencia y ganas, de dolor y sacrificio; no nos importa cuantas lágrimas derrotemos, ni cuantas sonrisas le echemos al asunto, simplemente la esperanza del poder hacerlo nos resulta gratificante. ¿Qué hice yo? Para haberlo tenido lleno y haberlo dejado vacío, quizá una egoísta insensata, una niñata sin rumbo o una engreída. La soledad de mis ventrículos, de mi llama apagada, de mi pasión destrozada; cúmulos de sentir frío y calor, de piel de gallina; me hacen ver la importancia que no ven otras personas. Desperdiciar un amor lleno de futuros, de habitaciones moradas, de animales odiosos y de risas en el suelo; esa sensación de ver como termina y no querer terminar, de echarlo todo a la deriva y quedarte de nuevo como si jamás hubieras obtenido la vida. Es triste, pero es mi realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario