¿Y si hubiéramos bajado en la misma gasolinera?
¿Y si nos hubiéramos quedado mirando uno al otro?
¿Y si nos hubiéramos chocado?
¿Y si de repente su número de teléfono hubiera estado en mi bolsillo de pantalón ancho?
Demasiados ¿Y si...? Pero ninguna realidad, aunque hubiera podido ser algo cierto y a lo mejor no estaría ahora aquí contando lo desgraciada que fui en mi gran viaje al mundo. Y quizá como siempre fue culpa mía, que lo dejaba atrás mientras lo miraba y lo único que vi eran sus rastas al viento. Era un chico bonito, que seguramente estaba ocupado, en los labios de otra o pensando en mí, quién sabe. No podemos negar, que nuestras miradas se cruzaron y fue por eso que miré por el cristal y me lo encontré, allí mirándome sabiendo que estábamos hecho el uno para el otro. Pero no pudo ser, nada fue como creímos que sería y se nos jodío los planes, el amor, la vista y el sexo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario