¿Qué puedes oír ahora?
La persiana moviéndose al compás del viento, la lluvia golpeando el
techo o mi corazón quemándose una vez más. A veces cuando me calmo, me
quedo en silencio y escucho su respiración en mi oído, escucho el sonido
que hacen nuestros labios al besar y también es posible, que escuche su
risa o la mía cuando estoy con él.
Pero escucho en estos momentos, el recuerdo de lo que de nuevo, ha podido ser y no ha sido. Escucho una ilusión que habíamos creado en un mundo paralelo que acaba de chocar en nuestro pasado, y ha llegado a destrozarnos otra vez, como suele hacerlo siempre. Escucho el dolor de ambos dos, y eso que cada uno está en diferentes casas y diferentes camas, aunque yo he estado muchas veces en esa cama y él ha estado en ésta, ésta que me esta resguardando de aquel ruido incómodo de mi llanto, que no me deja poder oír todo lo bueno que me queda por vivir, con o sin él.
Pero escucho en estos momentos, el recuerdo de lo que de nuevo, ha podido ser y no ha sido. Escucho una ilusión que habíamos creado en un mundo paralelo que acaba de chocar en nuestro pasado, y ha llegado a destrozarnos otra vez, como suele hacerlo siempre. Escucho el dolor de ambos dos, y eso que cada uno está en diferentes casas y diferentes camas, aunque yo he estado muchas veces en esa cama y él ha estado en ésta, ésta que me esta resguardando de aquel ruido incómodo de mi llanto, que no me deja poder oír todo lo bueno que me queda por vivir, con o sin él.
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