Y si sus manos me despiertan no me importaría despertarme, que sus labios me rocen o simplemente que me ate a él; ya que la compenetración adecuada es la que llevamos a cabo y no me importan las palabras ausentes ni los actos en público, y si digo la verdad es una ausencia exqusita, lo espero en portales del corazón, quizá la puerta abra y entre como una droga, a lo mejor le creo una adicción especial.
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