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martes, 5 de marzo de 2013

018

Hoy hace ya algunos días que la lluvia no deja de sonar en mi ventana, o mejor dicho en la pared de mi habitación a altas horas de la madrugada; y me hace sentir estúpida, pero también sola, y no sé que duele más, pensar que en otra parte de esta ciudad tengo un abrazo asegurado o el no poder tener a alguien, porque cuando te necesito en mi cuello es demasiado imposible, aunque sea una simple distancia que romperemos mañana al vernos. De nuevo, salgo a la calle y noto como mi cara se levanta, se alza para mirar el cielo e imaginar con los ojos cerrados mientras mis parpados se mojan, que la vida es solo otra nube que expirará. Siento el frío, en mis huesos y me acuerdo de los tuyos, crme que no me interesa recordarte, pero a mi cabeza le invade el recuerdo, y mi presente llega alzando su espada de madera, prometiendo un sexo sin amor, dando lugar a lo que somos ahora. Y ya con el viento sacando lágrimas de mis ojos, que se funden con unas gotas de agua cayendo del más lejano lugar, me hacen volar a lo más hondo de mi y de nuevo encontrarme.

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