-¿De qué me hablas? ¿De amor? ¿De sexo?
-Te hablo de que me he perdido de nuevo, de una solución que no existe en mí, de que apareció la mujer perfecta y la eché de mi vida, de eso te hablo.
-¿Y si es la mujer perfecta, para qué la echas?
-No era el momento, apareció tarde o solamente apareció cuando no debía, no sé ni que estoy diciendo, solo sé que la echo de menos.
-¿La echas de menos? Pues vete con ella, no pienses en lo que pueda pasar ahora, ni pienses en lo que puede pasar después, tu solamente vete y vive a su lado lo que tengas que vivir
-Pero si supieras que no es tan fácil, si supieras que me falta una ayuda, un empujón, un apoyo donde pueda caer si no me funciona, si me doy cuenta de que no es ella y es otra, necesito algo más.
-¿Es que ella no te quiere? Ese es el problema
-No, para nada, ella me quiere, me admira, me hace sentir en otro mundo, me hace olvidar a mi alrededor y me llena la vida de pasión y tentaciones, me hace ver que puedo vivir sin estar atado, y que puedo conseguir lo que quiero, me hace elevarme a los más alto, me imagino a su lado y sonrío, imagino que nos separan y se me para el corazón.
-Pues lo siento, pero yo no puedo darte un buen consejo, mi único consejo es que vayas a su lado, que lo intentes, porque la vida trata de arriesgar, sin importar si pierdes o ganas.
-Ella se ha ido, se acaba de marchar, sé que la acabo de perder y no hice nada...soy inútil
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