Vistas de página en total

domingo, 28 de abril de 2013

26

No hay cosa que más placer me dé, que mirarte y comerte, que imagine contigo lo imposible, que me hables y sienta que mueves los labios encima de los míos. No hay mayor satisfacción que las ganas de tenerte, seguiré amando a un quiero y no puedo toda la vida sobre tu persona. Cuando te diriges a mí, te miro, y de nuevo es un bucle de sexo en mi pensamiento. Mi cabeza se llena de orgasmos y tu ni te enteras. Y cuando te sonrío, significa que hemos terminado, que ya puedes vestirte e irte, y dejarme tirada en la cama fumándome un cigarrillo. Pero sé que no te vas, que te quedas mirándome y ahí es cuando me lees el pensamiento y eso para mí es gratificante, que sepas que acabamos de fundirnos en mi cabeza e intentes hacerlo realidad. Me lanzas señales, me pides con la mirada otra vez, me intentas hacer caer en tus manos, sabiendo que es una realidad paralela a lo que estamos viviendo. Y entonces intentamos rozarnos, que nuestros brazos se unan sin querer, o nuestras piernas se toquen de una forma cordial, no importa el qué, pero necesitamos el calor corporal del otro. Vibramos de emoción, un sentimiento plastificado por un mundo totalmente diferente que nos hemos montado en la cabeza, al final se nos va de las manos y no me importa, porque es cuando más me gusta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario